miércoles, 11 de mayo de 2016

Lección 132 UCDM


Lección 132

LIBERO AL MUNDO DE TODO LO QUE JAMÁS PENSÉ QUE ERA.

¿Qué es lo que mantiene al mundo prisionero sino tus propias creencias? ¿Y qué puede salvar al mundo excepto tu propio Ser? El poder de las creencias es ciertamente formidable. Los pensamientos que albergas son poderosos, y los efectos que las ilusiones producen son tan potentes como los efectos que produce la verdad. Los locos creen que el mundo que ven es real, y así, no lo ponen en duda. No se les puede persuadir cuestionando los efectos de sus pensamientos. Sólo cuando se pone en tela de juicio la fuente de éstos alborea finalmente en ellos la esperanza de libertad.

La salvación, no obstante, puede alcanzarse fácilmente, pues todo el mundo es libre de cambiar de mentalidad, y al hacerlo todos sus pensamientos cambian también. Ahora la fuente de los pensamientos ha cambiado, pues cambiar de mentalidad significa que has efectuado un cambio en la fuente de todas las ideas que tienes ahora, que jamás hayas tenido o que algún día puedas tener. Liberas al pasado de todo lo que antes pensabas. Liberas al futuro de todas tus viejas ideas de ir en busca de lo que realmente no deseas encontrar.

El único tiempo que queda ahora es el presente. Aquí, en el presente, es donde el mundo queda liberado. Pues al dejar que el pasado quede cancelado y al liberar el futuro de tus viejos temores, encuentras escape y se lo ofreces al mundo. Has esclavizado al mundo con todos tus temores, dudas y aflicciones, con todo tu dolor y todas tus lágrimas; y todas tus penas lo oprimen y lo mantienen prisionero de tus creencias. La muerte lo azota por doquier porque albergas en tu mente amargos pensamientos de muerte.

El mundo en sí no es nada. Tu mente tiene que darle significado. Y lo que contemplas en él es la representación de tus deseos, de modo que puedas verlos y creer que son reales. Tal vez pienses que no fuiste tú quien construyó este mundo, sino que viniste en contra de tu voluntad a lo que ya estaba hecho, un mundo que no estaba precisamente esperando a que tus pensamientos le confiriesen significado. Pero la verdad es que encontraste exactamente lo que andabas buscando cuando viniste.

No hay ningún mundo aparte de lo que deseas, y en eso radica, en última instancia, tu liberación. Cambia de mentalidad con respecto a lo que quieres ver, y el mundo cambiará a su vez. Las ideas no abandonan su fuente. Esta idea central se menciona con frecuencia en el texto, y debes tenerla presente si quieres entender la lección de hoy. No es el orgullo el que te dice que fuiste tú quien construyó el mundo que ves y que ese mundo cambia según tú cambias de mentalidad.

Pero sí es el orgullo el que sostiene que has venido a un mundo que está completamente separado de ti, que es insensible a lo que piensas y totalmente diferente de lo que pudieras pensar que es. ¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar. No todo el mundo está listo para aceptar esto, y cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce a la verdad, como se permita a sí mismo ser guiado. Regresará e irá todavía más lejos, o tal vez, retrocederá un poco para luego regresar de nuevo.

Mas la curación es el regalo que se les hace a aquellos que están listos para aprender que el mundo no existe y que pueden aceptar esta lección ahora. El hecho de que estén listos hará que la lección les llegué en una forma que ellos puedan entender y reconocer. Algunos la entienden de súbito al borde de la muerte y se levantan para enseñarla.Otros la encuentran en una experiencia que no es de este mundo, lo cual les demuestra que el mundo no existe porque lo que contemplan tiene que ser la verdad a pesar de que contradice claramente al mundo.

Y algunos la encontrarán en este curso y en los ejercicios que hoy llevaremos a cabo. La idea de hoy es verdad porque el mundo no existe. Y, si en verdad éste no es más que un producto de tu imaginación, puedes entonces liberarlo de todo lo que jamás pensaste que era, cambiando simplemente todos aquellos pensamientos que le daban su apariencia. Los enfermos se curan a medida que abandonas todo pensamiento de enfermedad, y los muertos resucitan cuando permites que los pensamientos de vida reemplacen a todos los pensamientos de muerte que jamás albergaste.

Ahora tenemos que subrayar nuevamente una lección que ya se ha mencionado antes, pues contiene los sólidos cimientos de la idea de hoy. Eres tal como Dios te creó. No hay lugar en el que puedas sufrir, ni tiempo que pueda alterar tu eterna condición. ¿Cómoiba a poder existir un mundo de espacio y tiempo, si tú sigues siendo tal como Dios te creó?

¿Qué es la lección de hoy sino otra manera de decir que conocer tu Ser es la salvación del mundo? Liberar al mundo de toda clase de dolor no es otra cosa que cambiar de mentalidad con respecto a ti mismo. El mundo no existe aparte de tus ideas porque las ideas no abandonan su fuente, y tú mantienes el mundo intacto en tu mente mediante tus pensamientos.

Mas si tú eres tal como Dios te creó no puedes pensar estando separado de Él, ni fabricar lo que no comparte Su intemporalidad y Su Amor. ¿Son acaso éstos inherentes al mundo que ves? ¿Crea acaso este mundo tal como Él lo hace? A menos que lo haga, no puede ser real ni tiene existencia alguna. Si tú eres real, el mundo que ves es falso, pues la creación de Dios es diferente del mundo desde cualquier punto de vista. Y así como fue Su Pensamiento el que te creó, así también son tus pensamientos los que dieron lugar al mundo y los que tienen que liberarlo para que puedas conocer los Pensamientos que compartes con Dios.

¡Libera al mundo! Tus verdaderas creaciones están esperando a que lo liberes para concederte la paternidad, y no una paternidad de ilusiones, sino una de verdad como la de Dios. Dios comparte Su Paternidad contigo que eres Su Hijo, pues Él no hace distinciones entre lo que Él es y lo que sigue siendo Él Mismo. Lo que Él crea no está separado de Él, y no hay ningún lugar en el que el Padre acabe y el Hijo comience como algo separado.

El mundo no existe porque es un pensamiento separado de Dios, concebido para separar al Padre del Hijo y aislar una parte de Dios Mismo, destruyendo de esta manera Su Plenitud. ¿Podría acaso ser real un mundo que emana de esta idea? ¿Dónde se le podría encontrar? Niega las ilusiones, pero acepta la verdad. Niega que seas una sombra superpuesta brevemente sobre un mundo moribundo. Libera a tu mente, y contemplarás un mundo liberado.

Nuestro propósito hoy es liberar al mundo de todos los pensamientos vanos que jamás hayamos tenido acerca de él y acerca de todos los seres vivientes que vemos en él. No pueden estar ahí, ni nosotros tampoco. Pues nos encontramos, junto con todos ellos, en la morada que nuestro Padre creó para nosotros. Y nosotros, que seguimos siendo tal como Él nos creó, queremos liberar hoy al mundo de cada una de nuestras ilusiones para así poder ser libres.

Comienza cada una de las dos sesiones de quince minutos de práctica de hoy con lo siguiente:

Yo que sigo siendo tal como Dios me creó quiero liberar al mundo de todo lo que jamás pensé que era. Pues yo soy real porque el mundo no lo es. Y quiero conocer mi propia realidad.

Luego simplemente descansa, alerta pero sin tensión, y permite que en la quietud se efectúe un cambio en tu mente, de manera que el mundo pueda quedar libre junto contigo.

No es necesario que te des cuenta de que cuando envías estos pensamientos para bendecir al mundo, la curación les llega a muchos de tus hermanos en remotos lugares del mundo, así como a aquellos que ves a tu alrededor. Y te percatarás de tu propia liberación, aunque tal vez aún no comprendas del todo que nunca habrías podido liberarte solo.

Haz que la liberación que a lo largo del día envías a todo el mundo mediante tus ideas sea cada vez mayor, y siempre que sientas la tentación de negar el poder de este simple cambio de mentalidad, di:


Libero al mundo de todo lo que jamás pensé que era, y en lugar de ello elijo mi propia realidad.

martes, 10 de mayo de 2016

Lección 131 UCDM


Lección 131

NADIE QUE SE PROPONGA ALCANZAR LA VERDAD PUEDE FRACASAR.

El fracaso te acechará mientras persigas metas inalcanzables. Buscas la permanencia en lo pasajero, el amor donde éste no se encuentra, la seguridad en medio del peligro y la inmortalidad en las tinieblas del sueño de muerte. ¿Quién puede triunfar cuando la contradicción es el marco de su búsqueda así como el lugar adonde va en busca de estabilidad?

Las metas que no tienen sentido son inalcanzables. No hay manera de alcanzarlas, pues los medios que empleas para ello están tan desprovistos de sentido como ellas mismas. ¿Quién puede esperar alcanzar algo valiéndose de medios tan desatinados? ¿Adónde podrían conducirte?. ¿Y qué pueden lograr que ofrezca alguna esperanza de ser real? Ir en pos de lo imaginario conduce a la muerte porque es la búsqueda de lo que no es nada, y mientras vas en pos de la vida estás clamando por la muerte. Quieres estar a salvo y tener seguridad, mientras que en tu corazón clamas por el peligro y por protección para el mísero sueño que urdiste.

No obstante, la búsqueda es inevitable aquí. Para eso viniste, y es indudable que harás lo que viniste a hacer. Pero el mundo no puede determinar la meta que debes perseguir, a menos que tú le otorgues ese poder. Y si esto es así, aún eres libre de elegir una meta que se encuentra más allá del mundo y de todo pensamiento mundano, y que procede de una idea que rechazaste, pero que aún recuerdas; una idea ancestral, pero a la vez nueva; un eco de un patrimonio olvidado, pero que encierra todo lo que realmente anhelas.

Alégrate de que tengas que buscar. Alégrate también de aprender que lo que andas buscando es el Cielo, y de que no puedes sino alcanzar la meta que realmente deseas. Nadie puede dejar de querer esta meta, ni nadie puede; en última instancia, dejar de alcanzarla. El Hijo de Dios no puede buscar en vano, a pesar de que trata de demorarse, de engañarse a sí mismo y de pensar que lo que busca es el infierno. Cuando se equivoca, encuentra corrección. Cuando se extravía, se le conduce de nuevo a la tarea que le fue asignada.

Nadie permanece en el infierno, pues nadie puede abandonar a su Creador ni alterar en modo alguno Su perfecto, intemporal e inmutable Amor. Hallarás el Cielo. Cualquier otra cosa que busques que no sea esto desaparecerá. Mas no porque se te vaya a quitar, sino porque realmente no la deseas. Alcanzarás la meta que realmente anhelas, y esto es tan seguro como que Dios te creó libre de pecado.

¿Por qué esperar al Cielo? Se encuentra aquí hoy. El tiempo es la gran ilusión de que el Cielo se encuentra en el pasado o en el futuro. Mas esto no puede ser cierto si el Cielo es el lugar en el que la Voluntad de Dios dispone que Su Hijo esté. ¿Cómo iba a ser que la Voluntad de Dios estuviese en el pasado o aún por cumplirse? Lo que Él dispone está aquí ahora mismo, sin pasado y completamente sin futuro, y tan alejado del tiempo como lo está una pequeña vela de una estrella distante, o lo que elegiste de lo que realmente deseas.

El Cielo sigue siendo la única alternativa a este extraño mundo que construiste y a todas sus idiosincrasias; a sus patrones cambiantes y metas inciertas; a sus dolorosos placeres y trágicas alegrías. Dios no creó contradicciones. Aquello que niega su propia existencia y se ataca a sí mismo .no es parte de Él. Dios no creó dos mentes, de las que el Cielo es el grato efecto de una, y la tierra, lo opuesto al Cielo desde cualquier punto de vista, el lamentable resultado de la otra.

Dios no está en conflicto,ni Su creación está dividida en dos. ¿Cómo iba a ser posible que Su Hijo estuviese en el infierno, cuando Dios Mismo lo ubicó en el Cielo? ¿Cómo podría él perder lo que la Voluntad Eterna le ha dado para que sea su morada para siempre? No sigamos tratando de imponer una voluntad ajena al único propósito de Dios. Él está aquí porque ésa es Su Voluntad, y lo que Su Voluntad dispone se encuentra aquí ahora, más allá del alcance del tiempo.

Hoy no elegiremos una paradoja en lugar de la verdad. ¿Cómo iba a poder el Hijo de Dios concebir el tiempo para que anulase la Voluntad de Dios? Al hacer eso, niega lo que él mismo es y contradice lo que no tiene opuestos. Cree haber hecho un infierno en contraposición al Cielo y morar en un lugar que no existe, mientras que el Cielo es el lugar que no puede encontrar.

Deja hoy atrás esos pensamientos tan absurdos y haz que tu mente se vuelva receptiva a ideas verdaderas. Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar, y es la verdad lo que nos proponemos alcanzar hoy. Dedicaremos diez minutos a este objetivo en tres ocasiones hoy, y pediremos que se nos conceda poder ver el despuntar del mundo real para que reemplace las imágenes descabelladas que en tanta estima tenemos por ideas verdaderas que ocupen el lugar de los pensamientos que no tienen significado, efectos, ni fundamento o sustancia basados en la verdad.

Esto es lo que reconocemos al iniciar nuestras sesiones de práctica. Comienza con lo siguiente:


Pido que se me conceda ver un mundo diferente y tener pensamientos distintos de aquellos que inventé. El mundo que busco no lo construí yo solo, y los pensamientos que quiero tener no son los míos.


Durante varios minutos observa tu mente y contempla, aunque tus ojos estén cerrados, el mundo insensato que crees que es real. Revisa asimismo los pensamientos que son compatibles con dicho mundo que tú crees que son verdad. Luego descártalos y deslízate por debajo de ellos hasta llegar al santo lugar donde no pueden infiltrarse, Debajo de ellos hay una puerta en tu mente, la cual no pudiste cerrar completamente cuando quisiste ocultar lo que se encuentra más allá.

Busca esa puerta hasta que la encuentres. Pero antes de tratar de abrirla recuerda que nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar. Y es esto lo que estás pidiendo que se te conceda hoy. Nada excepto esto tiene ahora significado; ahora no valoras ni persigues ninguna otra meta, no hay nada que se encuentre a este lado de la puerta que realmente desees y sólo andas en pos de lo que se encuentra detrás.

Empuja la puerta, y ve cuán fácilmente se abre sólo con tu intención de cruzarla. Allí ángeles alumbran el camino, disipando toda oscuridad, y tú te yergues en una luz tan brillante y tan diáfana que puedes entender todo lo que allí ves. Un breve momento de sorpresa, tal vez, haga que te detengas antes de que te des cuenta de que el mundo que ves ante ti, en la luz, refleja la verdad que siempre has conocido y de la que no te habías olvidado totalmente mientras vagabas en sueños.

Hoy no puedes fracasar. Contigo va el Espíritu que el Cielo te envió para que algún día pudieras aproximarte a esa puerta y deslizarte fácilmente con Su ayuda más allá de ella hasta llegar a la luz. Hoy ha llegado ese día. Hoy Dios cumple la promesa que antaño le hiciera a Su santo Hijo, y Su Hijo recuerda la que le hizo a Él. Éste es un día de júbilo, pues hemos llegado al lugar y momento señalados en los que encontrarás el objetivo de toda tu búsqueda aquí y de toda la búsqueda del mundo, las cuales finalizan al unísono al cruzar tú el umbral de esa puerta.

Recuerda tan a menudo como puedas que hoy debe ser un día de especial gozo, y abstente de abrigar pensamientos desalentadores y quejas banales. La hora de la salvación ha llegado. Hoy es el día señalado por el mismo Cielo como un tiempo de gracia para ti y para el mundo. Si te olvidas de este feliz hecho tráelo nuevamente a tu conciencia repitiendo lo siguiente:


Hoy busco y encuentro todo lo que deseo. Mi único propósito me lo brinda. Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.

lunes, 9 de mayo de 2016

Lección 130 UCDM


Lección 130

ES IMPOSIBLE VER DOS MUNDOS.

La percepción es congruente Lo que ves refleja lo que piensas. Y lo que piensas no es sino un reflejo de lo que quieres ver. Tus valores determinan esto, pues no puedes sino desear ver aquello que valoras, al creer que lo que ves existe realmente. Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya conferido valor. Y nadie puede dejar de ver lo que cree desear.

Sin embargo, ¿quién puede odiar y al mismo tiempo amar? ¿Quién puede anhelar aquello que él no desea que sea real? ¿Quién puede elegir ver un mundo del que tiene miedo? El miedo no puede sino cegar, pues ésta es su arma: que no puedes ver aquello que temes ver. El amor y la percepción, por lo tanto, van de la mano, pero el miedo oculta en las tinieblas lo que se encuentra ahí.

¿Qué puede, entonces, proyectar el miedo sobre el mundo? ¿Qué puede verse en las tinieblas que sea real? La verdad se ve eclipsada por el miedo, y el resto es todo imaginado. Mas ¿qué puede ser real en las ciegas imaginaciones nacidas del pánico? ¿Qué es lo que quieres para que sea esto lo que se te muestra? ¿Qué ibas a querer conservar de un sueño así?

El miedo ha dado lugar a todo lo que crees ver: a toda separación, a todas las distinciones y a la multitud de diferencias que crees que configuran el mundo. Ninguna de estas cosas existe. El enemigo del amor las inventó. Mas el amor no puede tener enemigos, de modo que no tienen fundamento, existencia o consecuencia alguna. Se les puede atribuir valor, pero siguen siendo irreales. Se puede ir en pos de ellas, mas no se pueden hallar. Hoy no iremos en su busca ni desperdiciaremos el día buscando lo que no se puede hallar.

Es imposible ver dos mundos que no tienen nada en común. Si vas en pos de uno, el otro desaparece. Sólo uno de ellos puede permanecer. Ambos constituyen la gama de alternativas que tienes ante ti, más allá de la cual no hay nada que puedas elegir. Lo real y lo irreal son las únicas alternativas entre las que puedes elegir. No hay ninguna otra.

Hoy intentaremos no transigir allí dónde es imposible hacerlo. El mundo que ves es la prueba de que ya has elegido algo que es tan completamente abarcador corno lo es su opuesto: Lo que deseamos aprender hoy es algo más que la simple lección de que no puedes ver dos mundos. Esta lección enseña también que el mundo que ves es completamente congruente desde el punto de vista desde el que lo contemplas. Es un sólo bloque porque procede de una sola emoción, y su origen se ve reflejado en todo lo que ves.

En seis ocasiones hoy, llenos de gratitud, dedicaremos gustosamente cinco minutos al pensamiento que pone fin a toda transigencia y a toda duda, y las transcenderemos todas como si de una sola se tratase. No haremos miles de distinciones sin sentido, ni intentaremos conservar una pequeña porción de la irrealidad cuando consagremos nuestras mentes a hallar sólo lo que es real.

Comienza tu búsqueda del otro mundo pidiendo que se te conceda una fortaleza superior a la tuya, y reconociendo qué es lo que persigues. No deseas más ilusiones. Y te preparas para esos cinco minutos vaciando tus manos de todos los vanos tesoros de este mundo. Esperas la ayuda de Dios, según dices:


Es imposible ver dos mundos. Permítaseme aceptar la fortaleza que Dios me ofrece y no ver valor alguno en este mundo, para así poder hallar mi libertad y mi salvación.


Dios estará allí, pues habrás invocado el formidable e infalible Poder que, lleno de gratitud, dará este gigantesco paso contigo. No dejarás de advertir Su agradecimiento expresado en una percepción tangible y verdadera. No dudarás de lo que contemples, pues aunque se trate de una percepción, no se trata de una de la que tus ojos por sí solos hayan visto jamás. Y sabrás que la fortaleza de Dios te respaldó cuando tomaste esta decisión.

Rechaza hoy de inmediato cualquier tentación que se presente, recordando simplemente la gama de tus alternativas. Pues lo que ves, y lo único que ves, es lo irreal o lo real, lo falso o lo verdadero. La percepción es congruente con tu elección, y según elijas, experimentarás el Cielo o el infierno.

Acepta una pequeña parte del infierno como real, y habrás condenado tus ojos y maldecido tu vista, y lo que contemples será ciertamente el infierno. No obstante, la liberación que te ofrece el Cielo sigue estando a tu alcance como una de las alternativas que puedes elegir para que ocupe el lugar de todo lo que el infierno quiere mostrarte. Lo único que necesitas decirle a cualquier parte del infierno, sea cual sea la forma que adopte, es esto:


Es imposible ver dos mundos. Lo único que deseo es mi libertad y mi salvación, y esto no forma parte de lo que quiero.

domingo, 8 de mayo de 2016

Lección 129 UCDM


Lección 129

MÁS ALLÁ DE ESTE MUNDO HAY UN MUNDO QUE DESEO.

Este pensamiento es el que naturalmente sigue al que practicamos, ayer. No puedes detenerte en la idea de que el mundo no tiene valor, pues a menos que veas que hay algo más por lo que sentirte esperanzado, no podrás evitar caer en la depresión. No estamos haciendo hincapié en que renuncies al mundo, sino en que lo intercambies por algo mucho más satisfactorio, algo rebosante de alegría y capaz de ofrecerte paz. ¿Crees acaso que este mundo puede ofrecerte eso?

Quizá valga la pena dedicar un rato areflexionar una vez más sobre el valor de este mundo. Tal vez estés dispuesto a conceder que nada se pierde con renunciar a cualquier pensamiento que le adjudique algún valor. El mundo que ves es ciertamente despiadado, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la venganza y lleno de odio inclemente. Da únicamente para más tarde quitar, y te despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar. En él no se puede encontrar amor duradero, porque en él no hay amor. Dicho mundo es el mundo del tiempo, donde a todo le llega su fin.

¿Cómo podría ser una pérdida, entonces, encontrar un mundo en el que es imposible perder, en el que el amor perdura eternamente y en el que el odio no existe y la venganza no tiene sentido? ¿Cómo podría ser una pérdida hallar todas las cosas que realmente anhelas, y saber que no tienen fin y que perdurarán a través del tiempo exactamente tal como las deseas? Incluso esas cosas se intercambiarán finalmente por aquello de lo que no podemos hablar, pues desde allí te trasladarás a donde las palabras son completamente inútiles, a un silencio en el que el lenguaje, si bien no es hablado, se entiende perfectamente.

La comunicación, inequívoca y clara como la luz del día, permanece ilimitada por toda la eternidad. Y Dios Mismo le habla a Su Hijo, así como Su Hijo le habla a Él. El lenguaje en el que se comunican no tiene palabras, pues lo que se dicen no puede ser simbolizado. Su conocimiento es directo, perfectamente compartido y perfectamente uno. ¡Qué lejos te encuentras de esto tú que sigues encadenado a este mundo! Y, sin embargo, ¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies por el mundo que sí deseas!

Ahora el último paso es seguro; ahora te encuentras sólo a un instante de la intemporalidad. Desde aquí sólo puedes mirar hacia adelante, pues nunca más querrás mirar hacia atrás para ver el mundo que ya no deseas. He aquí el mundo que viene a ocupar su lugar, a medida que liberas a tu mente de las nimiedades que el mundo te ofrece para mantenerte prisionero. No les atribuyas ningún valor, y desaparecerán. Valóralas, y te parecerán reales.

Ésas son tus opciones. ¿Qué puedes perder si eliges no valorar lo que no es nada? Este mundo no te ofrece nada que realmente desees, mas el que eliges en su lugar ¡ése ciertamente lo deseas! Deja que se te conceda hoy. Ese mundo espera tan solo a quelo elijas para ocupar el lugar de todas las cosas que buscas, pero que no deseas.

Practica estar dispuesto a efectuar este cambio diez minutos por la mañana, diez por la noche y una vez más entremedias. Comienza con lo siguiente:


Más allá de este mundo hay un mundo que deseo. Elijo ver ese mundo en lugar de éste, pues no hay nada aquí que realmente desee.


Cierra entonces los ojos al mundo que ves, y en la silenciosa oscuridad contempla cómo unas luces que no son de este mundo se van encendiendo una por una, hasta que deja de ser relevante donde comienza una y donde termina la otra al fundirse todas en una sola.

Hoy las luces del Cielo se inclinan ante ti, para derramar su luz sobre tus párpados mientras descansas más allá del mundo de las tinieblas. He aquí una luz que los ojos no pueden contemplar. Y, sin embargo, la mente puede verla claramente, y entender. Hoy se te concede un día de gracia, y nos sentimos agradecidos por ello. Hoy nos damos cuenta de que lo que temías perder era sólo la pérdida.

Ahora comprendemos que es imposible perder. Pues por fin hemos visto su opuesto, y damos gracias de que la elección ya se haya llevado a cabo. Recuerda cada hora la decisión que has tomado, y dedica un momento a confirmar tu elección dejando a un lado cualquier pensamiento que tengas en ese momento y poniendo toda tu atención brevemente en lo siguiente:


El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee. Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.

sábado, 7 de mayo de 2016

Lección 128 UCDM

Lección 128

EL MUNDO QUE VEO NO ME OFRECE NADA QUE YO DESEE
El mundo que ves no te ofrece nada que puedas necesitar; nada que puedas usar en modo alguno; ni nada en absoluto que te pueda hacer feliz. Cree esto y te habrás ahorrado muchos años de miseria, incontables desengaños y esperanzas que se convierten en amargas cenizas de desesperación. Todo aquel que quiera dejar atrás al mundo y remontarse más allá de su limitado alcance y de sus mezquindades tiene que aceptar que este pensamiento es verdad.

Cada cosa que valoras aquí no es sino una cadena que te ata al mundo; y ése es su único propósito. Pues todas las cosas tienen que servir para el propósito que tú les has asignado, hasta que veas en ellas otro propósito. El único propósito digno de tu mente que este mundo tiene es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna. No te dejes engañar más. El mundo que ves no te ofrece nada que tú desees.

Escápate hoy de las cadenas con las que aprisionas a tu mente cuando percibes la salvación aquí. Pues aquello que valoras lo consideras parte de ti tal como te percibes a ti mismo. Todo aquello que persigues para realzar tu valor ante tus propios ojos te limita todavía más, oculta de tu conciencia tu valía y añade un cerrojo más a la puerta que conduce a la verdadera conciencia de tu Ser.

No dejes que nada que esté relacionado con pensamientos corporales te demore en tu avance hacia la salvación, ni que la tentación de creer que el mundo puede ofrecerte algo que deseas te retrase. No hay nada aquí que valga la pena anhelar. Nada aquí es digno de un instante de retraso o de dolor, ni de un solo momento de incertidumbre o de duda. Lo que carece de valor no ofrece nada. Lo que verdaderamente tiene valor no se puede hallar en lo que carece de valor.

Nuestra práctica de hoy consiste en abandonar todo pensamiento que tenga que ver con cualquier valor que le hayamos atribuido al mundo. Lo liberaremos de cualquier propósito que le hayamos asignado a sus aspectos, fases y sueños. Lo consideraremos en nuestra mente como algo carente de propósito, y lo relevaremos de todo aquello que queríamos que fuese. De esta manera romperemos las cadenas que atrancan la puerta que conduce a nuestra liberación de él, e iremos más allá de todos sus insignificantes valores y limitados objetivos.

Permanece muy quedo y en paz por un rato, y observa cuán alto te elevas por encima del mundo cuando liberas a tu mente de sus cadenas y dejas que busque el nivel donde se siente a gusto. Tu mente se sentirá agradecida de poder estar libre por un rato. Ella sabe dónde le corresponde estar. Libera sus alas y volará sin titubeo alguno y con alegría a unirse con su santo propósito. Déjala que descanse en su Creador, para que allí se le restituya la cordura, la libertad y el amor.

Dale hoy diez minutos de descanso en tres ocasiones. Y cuando abras los ojos después de cada una de estas sesiones no valorarás nada que veas tanto como lo valorabas antes. Tu perspectiva del mundo cambiará ligeramente cada vez que le permitas a tu mente liberarse de sus cadenas. El mundo no es el lugar donde le corresponde estar. Y a ti te corresponde estar allí donde ella quiere estar, y a donde va a descansar cuando la liberas del mundo. Tu Guía es infalible. Haz que tú mente sea receptiva a Él. Permanece muy quedo y descansa.

Protege asimismo tu mente a lo largo del día. Y cuando pienses que algún aspecto o alguna imagen del mundo tiene valor, niégate a encadenar tu mente de esa manera, y, en lugar de ello, repite para tus adentros con tranquila certeza:


Esto no me tentará a que me demore. El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.

viernes, 6 de mayo de 2016

Lección 127 UCDM


Lección 127

NO HAY OTRO AMOR QUE EL DE DIOS
Tal vez creas que hay diferentes clases de amor. Tal vez creas que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que es posible amar a alguien de una manera y a otra persona de otra. El amor es uno. No tiene partes separadas ni grados; no hay diferentes clases de amor ni tampoco diferentes niveles; en él no hay divergencias ni distinciones. Es igual a sí mismo, sin ningún cambio en ninguna parte de él. Ninguna persona o circunstancia puede hacer que cambie. Es el Corazón de Dios y también el de Su Hijo.

El significado del amor queda velado para todo aquel que crea que el amor puede cambiar, pues no se da cuenta de que un amor cambiante es algo imposible. Y así, cree que algunas veces puede amar y otras odiar. Cree también que se puede profesar amor sólo a una persona, y que el amor puede seguir siendo lo que es aunque se le niegue a los demás. El que crea estas cosas acerca del amor demuestra que no entiende su significado. Si el amor pudiese hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios fragmentado.

El amor no puede juzgar. Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno solo. Su significado reside en la unicidad Y no puede sino eludir ala mente que piensa qué el amor es algo parcial o fragmentado. No hay otro amor que el de Dios, y todo amor es de Él. Ningún otro principio puede gobernar allí donde no hay amor. El amor es una ley que no tiene opuestos. Su plenitud es el poder que mantiene a todas las cosas unidas, el vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean lo mismo eternamente.

Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría dejar de subrayar que no puede haber diferencia entre lo que realmente eres y lo que es el amor. Elsignificado del amor es tu propio significado, el cual Dios Mismo comparte. Pues lo que tú eres esloque Él es. No hay otro amor que el Suyo, y lo que Él es, es lo único que existe. Nada lo limita, y, por lo tanto, tú eres tan ilimitado como Él.

Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a entender el significado del amor. Las creencias del mundo fueron concebidas para ocultar el significado del amor y para mantenerlo oculto y secreto. No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la verdad de lo que es el amor, y de lo que, por ende, eres tú también.

No busques tu Ser en el mundo. El amor no se puede encontrar en las tinieblas ni en la muerte. Sin embargo, es perfectamente evidente, para los ojos que ven y para los oídos que oyen la Voz del amor. La práctica de hoy consiste en liberar a tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer, de todas las limitaciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees forman parte del destino humano. Hoy vamos a dar el paso más ambicioso de los que requiere este curso en tu avance hacia el objetivo que ha establecido.

Si hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que significa el amor, habrás salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo que no se puede medir en años. Juntos, pues, regocijémonos de dedicarle algún tiempo a Dios y de comprender que no hay mejor manera de emplear el tiempo que ésa.

Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a escaparte de todas las leyes en las que ahora crees. Abre tu mente y descansa. Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte prisionero si deja de atribuirle valor. Deja de otorgarle valor a sus míseras ofrendas y absurdos regalos, y permite que el regalo que Dios te hace los reemplace a todos.

Invoca a tu Padre con la certeza de que Su Voz te responderá. Él Mismo lo ha prometido, y Él Mismo pondrá una chispa de verdad en tu mente cada vez que renuncies a una creencia falsa, o a una tenebrosa ilusión de tu realidad y de lo que significa el amor. Él irradiará hoy a través de tus vanos pensamientos y te ayudará a comprender la verdad del amor. Con amorosa ternura morará contigo a medida que dejes que Su Voz le enseñe a tu mente abierta y despejada el significado del amor. Y bendecirá la lección con Su Amor.

jueves, 5 de mayo de 2016

Lección 126 UCDM


Lección 126

TODO LO QUE DOY ES A MÍ MISMO A QUIEN SE LO DOY.
La idea de hoy, que es completamente ajena al ego y a la manera de pensar del mundo, es de suma importancia para la inversión de pensamiento al que este curso dará lugar. Si creyeses lo que la idea de hoy afirma, no te resultaría difícil perdonar completamente, tendrías certeza con respecto a tu objetivo y no tendrías ninguna duda acerca de tu rumbo. Entenderías los medios a través de los cuales se alcanza la salvación, y no vacilarías en emplearlos ahora mismo.

Examinemos lo que crees en lugar de esta idea. Te parece que los demás están separados de ti, que son capaces de adoptar comportamientos que no tienen repercusión alguna sobre tus pensamientos; y que los que tú adoptas no tienen repercusión alguna sobre los de ellos. Tus actitudes, por lo tanto, no tienen ningún efecto sobre ellos, y sus súplicas de ayuda no guardan relación alguna con las tuyas. Crees además que ellos pueden pecar sin que ello afecte la percepción que tienes de ti mismo, mientras que tú puedes juzgar sus pecados y mantenerte a salvo de cualquier condenación y en paz.

Cuando “perdonas” un pecado, no ganas nada con ello directamente. Es una ofrenda de caridad a alguien que no se la merece, a fin de demostrar simplemente que tú eres mejor y que te encuentras en un plano superior a él. Él no se ha ganado la limosna de tu tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo. No tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti.

De este modo, el perdón es básicamente algo falso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una dádiva que a veces se concede y a veces se niega. Puesto que es inmerecido, es justo no otorgarlo, pero no es justo que tú tengas que sufrir por haberte negado a concederlo. El pecado que perdonas no es tu pecado. Alguien que se encuentra separado de ti lo cometió. Y si tú entonces eres magnánimo con él y le concedes lo que no se merece, la dádiva es algo tan ajeno a ti como lo fue su pecado.

Si esto fuese verdad, el perdón no tendría ningún fundamento sobre el que basarse con certeza y seguridad. Sería una excentricidad, según la cual algunas veces decides conceder indulgentemente un indulto inmerecido. Conservarías, no obstante, el derecho a no eximir al pecador de la justa retribución por su pecado. ¿Crees que el Señor de los Cielos iba a permitir que la salvación del mundo dependiera de esto? ¿No sería acaso Su interés por ti ciertamente ínfimo, si permitiese que tu salvación dependiese de un capricho?

No entiendes lo que es el perdón. Tal como lo ves, no es sino un freno al ataque abierto que no requiere corrección alguna en tu mente. Tal como lo percibes, no te puede brindar paz. No constituye un medio por el que liberarte de aquello que ves en otro, pero no en ti mismo. No tiene poder alguno para restaurar en tu conciencia tu unidad con él. Eso no es lo que Dios dispuso para ti.

Al no haberle concedido al Padre el regalo que Él te pide, no puedes reconocer Sus regalos; y crees que Él no te los ha dado. Sin embargo, ¿te pediría Él un regalo que no fuese para ti? ¿Podría acaso quedar satisfecho con gestos vacíos y considerar que tales míseros regalos son dignos de Su Hijo? La salvación es un regalo mucho mejor que eso. Y el verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir. Lo que no se ha recibido, no se ha dado, pero lo que se ha dado tiene que haberse recibido.

Hoy trataremos de entender la verdad según la cual el que da y el que recibe son uno. Vas a necesitar ayuda para poder entender esto, ya que es una idea completamente ajena a los pensamientos a los que estás acostumbrado. Mas la Ayuda que necesitas ya está aquí. Deposita tu fe en Él hoy, y pídele que esté contigo a la hora de practicar con la verdad. Y si sólo logras captar un pequeño atisbo de la liberación que reside en la idea que practicamos hoy, éste será ciertamente un día glorioso para el mundo.

Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a tratar de entender la idea de hoy. Esta idea es el pensamiento mediante el cual el perdón pasa a ocupar el lugar que le corresponde entre tus prioridades. Es el pensamiento que liberará a tu mente de cualquier obstáculo que te impida comprender el significado del perdón y lo valioso que es para ti.

Mientras permaneces en silencio, cierra los ojos al mundo que no comprende lo que es el perdón, y busca amparo en el sereno lugar en el que los pensamientos quedan transformados y donde las falsas creencias se abandonan. Repite la idea de hoy, y pide poder entender lo que realmente significa. Estáte dispuesto a dejarte enseñar. Alégrate de oír lo que te dice la Voz de la verdad y de la curación, y entenderás las palabras que Él te diga y reconocerás que son tus propias palabras.

Tan a menudo como puedas hoy, recuérdate a ti mismo que tienes un objetivo, una meta que hace que éste sea un día de especial importancia para ti y para todos tus hermanos. No permitas que tu mente se olvide de este objetivo por mucho tiempo, sino que di para tus adentros:

Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy. La ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora. Y confiaré en él plenamente.

Permanece luego en silencio por un momento y deja que tu mente sea receptiva a Su corrección y a Su Amor. Y creerás lo que le oigas decir, pues recibirás lo que Él te dé.